el blog

"Soy un gran romántico al revés
-esta es la confesión que más me duele-
partir de la colina del odio, hasta la frontera del aburrimiento
y saber que nadie entrará en el país de mi tristeza

Me gustaría tentar otro camino;
pero ya es tarde,
y estamos clausurados por la desdicha
y por la democracia".

Nicolás Olivari



"El romanticismo es la confusión, yuxtaposición, aún contaminación, de las esferas estética y religiosa, pero dada esta condición como actitud subjetiva e individual."

Ángel Faretta



"¡Tan sólo regresar
para reír y llorar
única salida en un mundo que no está!"

Luis Alberto Spinetta.




Este blog busca difundir películas de Hollywood (que significa literalmente Bosque Sagrado). Tardorrománticos en un mundo posmoderno, creemos que la visión y re-visión de estos films, permite curarnos en salud al aprehender la ética subyacente en una de las estéticas más poderosas que logró la cultura occidental: el cine. Estética que incluso consiguió superar los postulados del romanticismo, que fue una reacción a la dictadura liberal positivista, que finalmente quedó trunca y fue absorbida por el mismo sistema de poder que se proponía enfrentar.

Contra la vulgaridad defendida desde los centros de poder de la teocracia del dios Dinero, que sostiene que el Hollywood "de la Edad de Oro" fue un movimiento surgido desde una usina de publicidad chauvinista yanki, nosotros sostenemos que el cine hollywoodense clásico, aquel que se estructuró en torno a los grandes estudios (Universal, Metro, Paramount, Warner, RKO) entre 1915 y 1970, fue un movimiento que articuló todas las resistencias posibles a la etapa industrialista de la ya nombrada teocracia dineraria.

Resistencias dadas en el mismo territorio del Enemigo que, junto a las desarrolladas en las colonias periféricas (como nuestra América del Sur), permitieron frenar el avance de una concepción de mundo mezquina y oligárquica. Al menos mientras los reptiles adoradores del Dinero utilizaron el capitalismo industrial como método de producción. No es casualidad que el colapso del sistema de estudios se diera en paralelo al desarme (por ineficiente para los fines oscuros de estos señores) del mundo industrial (circa 1970), y tampoco es casualidad que mientras tanto en nuestra parte del mundo, entraran en crisis las instituciones surgidas en la etapa anterior (por ejemplo, el modelo sindical argentino, fragmentado en partes ya irreconciliables).

Ahora que es definitivo el implantamiento del sistema financiero como método económico, y que la dictadura del dios Dinero pasó de basar su poder en el desarrollo de la producción a conseguirlo a través del manejo de la información, se imponen otros métodos, otras estéticas.

Pero sigue siendo interesante pensar el mundo a través de la creada por Hollywood. Principalmente por tres direcciones (profundamente anti-liberales) en las que operó: 

1- La afirmación de que existe en el mundo algo más grande que el individuo humano, frente a los distintos reduccionismos que niegan toda trascendencia. Es decir, que se vuelve a la tragedia, a la idea de que hay situaciones o realidades que escapan al control o el deseo humano, oponiéndose así a aquella otra que afirma que el hombre todo lo puede. ¿Qué otra cosa que el descubrimiento de la tragedia es lo que se ve en la cara de Michael Corleone en El Padrino, cuando la bomba estalla, matando a Apolonia? 

2- El retorno de la épica y de la figura heroica, por sobre el imperativo del "sálvese quien pueda". Para el liberalismo, el héroe, aquel que renuncia a su bienestar por algo más grande que él mismo, es un idiota, para otros "ismos" que dicen combatir el sistema, también. Esto nunca estuvo mejor explicado que en Forest Gump, donde vemos que Forest, a pesar de ser un verdadero héroe es, tanto para "los malos" como para sus amigos, e incluso para Jenny, un simple imbécil.

3- La puesta en relevancia del rol de la mujer en la creación y sostenimiento de una comunidad, frente a un mundo que la subsumía en la simple tarea de incubadora o de objeto de placer. No olvidemos que en la Biblia (que como Hollywood, sufre el ataque constante de los centros de poder imperial) afirma que será la Mujer quien aplastará la cabeza del Diablo. El ejemplo más claro se da en Terminator, con Sarah Connor aplastando (literalmente) a la Máquina (y que lo haga con otra máquina, le suma mucho más para pensar qué nos está queriendo decir Cameron).

Estas tres direcciones desarrolladas por el pensamiento hollywoodense siguieron y siguen dándose en el cine (de hecho las tres pelis citadas son posteriores al desarme de los grandes estudios), pero de manera más esporádica. Y si se dieron, es porque hubo y hay autores (Coppola, Zemeckis, Cameron, son los de los ejemplos dados, pero hay, por suerte, varios más) que se cansaron de ver y re-ver películas de la Edad de Oro. Y las vieron sin cinefilia, sin ánimo morboso de embalsamar el pasado, que no es otra cosa que romanticismo, que no es otra cosa que declarar el partido perdido de antemano.

Eso es lo que busca este blog. Inmunizar el romanticismo que instintivamente nos brota como reacción a esta época de "nueva modernidad", y que nos hace creer "únicos e irrepetibles", para ver que no estuvimos ni estamos solo, y podamos así (con)figurar estéticas posibles de la victoria de una filosofía simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista.

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